Significado de Genjo Koan

“La realidad tal cual es es el verdadero koan de nuestra práctica, el koan vivo de cada instante”

El dharma, en tanto que enseñanza de Buda, nos invita constantemente a volver a la realidad tal como es. No sólo para verla sino para aceptarla en profundidad y armonizarnos con ella. Es el verdadero koan de nuestra práctica, el koan vivo de cada instante. Ver lo que es y aceptarlo. Armonizarnos con ello.

Es lo que el maestro Dogen llamaba el Genjo Koan, no una historia enigmática del pasado en la que deberíamos pensar ahora, sino el verdadero encuentro con nuestra vida de cada instante. Genjo quiere decir “ser manifiesto”. Lo que se manifiesta inmediatamente. No algo que anteriormente estuviese escondido, sino sencillamente la presencia de las cosas tal como son. El cuerpo tal cual es, nuestra respiración tal como es, el pensamiento que surge tal como es, la sensación o bien la emoción tal como es, los deseos e intenciones tales como son.

“Tales como son”, quiere decir “impermanentes”, apareciendo y desapareciendo constantemente. Sin sustancia fija, sin un sí mismo. Esta realidad aparece generalmente como dolorosa, ya que contraría nuestro hábito de pensar, nuestro prejuicios; nuestra manera de pensar en términos de un yo sustancial con el deseo de que eso a lo que estamos apegados dure, persista.

Así, a menudo, la vida es un combate por mantener lo que deseamos o por huir, evitar, suprimir lo que detestamos. Desperdiciamos nuestro tiempo, nuestra energía en ese vano combate. La vida pasa como un sueño. A veces no despertamos incluso de ese sueño. A veces despertamos demasiado tarde, justo antes de morir. Entonces, ya no podemos tener más añoranzas.

Buda, en su gran compasión, nos mostró la Vía del Despierto. La Vía no sólo para ver lo que es, sino también para aceptarla. Y así poder ver la impermanencia no sólo como una dolorosa fatalidad, sino como la base de nuestra liberación, de nuestra capacidad infinita de transformación, de ir constantemente más allá de todo estancamiento, de todo apego. Todos los fenómenos de la vida nos muestran la vía y nos dan la ocasión de practicarla. Verla y practicarla es Gen-jo. Una especie de evidencia que debería deslumbrarnos.

Para ello, tenemos que tener los ojos bien abiertos y ver lo que es, sin continuar rumiando nuestras fabricaciones mentales. Sin continuar nuestro sueño despierto.

Koan no quiere decir “una historia misteriosa”. El koan describe la realidad tal cual es. Ko quiere decir “igualdad”. An quiere decir “permanecer en su propia esfera, ser diferente”. Ante el otro somos, a la vez diferentes, an, y al mismo tiempo profundamente idénticos, ko, igual en cada instante.

Somos lo manifestado, los pensamientos, las emociones; somos eso y al mismo tiempo eso es diferente de nosotros, eso no constituye un sí mismo. El koan de nuestra vida consiste en abrazar esos dos aspectos de la realidad. No por un esfuerzo de la mente, del pensamiento, sino por la práctica. La práctica de ver y dejar pasar. De ir constantemente más allá de todo estancamiento, más allá incluso de la identidad y de la diferencia.

Créditos: Ver Libros Recomendados “La realización del despertar. Comentarios al Genjo Koan del maestro zen Dogen”.

Recomendamos intensamente la lectura de los comentarios del Maestro Roland Yuno Rech, es decir, el libro mencionado.

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