Las flores se marchitan, la mala hierba sigue creciendo

«Aunque améis las flores, se marchitan; aunque odiéis la mala hierba, sigue creciendo»

La consciencia de zazen, hishiryo, está más allá de todo esto. Es decir, no es que todo esto no exista en absoluto, sino que lo vemos como una descripción totalmente relativa; «más allá» quiere decir «dejar de apegarse». La vía de Buda consiste en ir más allá de toda descripción, no apegarse a ninguna noción, ni siquiera a las nociones de despertar, de nirvana. Para que esto se realice en nuestra vida, hay que abandonar la mente que fabrica distinciones.

Así, la mente puede reencontrar su libertad, su fluidez, armonizarse verdaderamente con el dharma, con la realidad tal cual es, sin sustancia, sin nada fijo o separado. Pero, aunque así sea, aunque las cosas sea así cuando las miramos con el ojo de la sabiduría, ello no impide que, como dice Dogen: «Aunque améis las flores, se marchitan; aunque odiéis la mala hierba, sigue creciendo».

Amamos el despertar, detestamos las ilusiones que nos hacen sufrir. Ni siquiera el despertar es permanente, tenemos que renovarlo constantemente. No podemos decirnos: «Un día, obtuve el despertar, tuve el satori, ahora soy Buda». Esa es una experiencia a renovar instante a instante. A veces, caemos de nuevo en la ilusión, en el apego. En ese momento, sentimos nostalgia, añoramos el despertar que se nos escapa. No podemos tenerlo permanentemente, odiamos esos apegos y esas ilusiones que nos hacen sufrir.

Por supuesto que podemos tratar de abandonar esas añoranzas, como nos recomienda Sosan cuando dice: «Penetrar la vía no es difícil, sólo es necesario ni amor ni odio, ni elección ni rechazo». Pero ahí, hay todavía una forma de elección. A menudo, las personas que practivan la vía odian sus emociones, quisieran verlas desaparecer para siempre.

En el zen que enseña el maestro Dogen, el zazen que practicamos, incluso las añoranzas son la última realidad tal cual es, tal cual se manifiesta ahora. Lo mejor que podemos hacer es aceptarla, reconciliarnos con nuestras emociones más que rechazarlas, más que odiarlas; es decir, abrazar todo e ir constantemente más allá del más allá, realizando un espíritu vasto, el espíritu de zazen.

Créditos: Ver Libros Recomendados «La realización del despertar. Comentarios al Genjo Koan del maestro zen Dogen».

Recomendamos intensamente la lectura de los comentarios del Maestro Roland Yuno Rech, es decir, el libro mencionado.

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