El sonido del valle, el color de las montañas

KEISEI SANSHOKU
«El sonido del valle, el color de las montañas»
(Extracto final)
Shobogenzo – Eihei Dôgen

En general, los principiantes no pueden comprender la Vía del Buda. Su comprensión no da en el blanco. El hecho de que los principiantes no puedan comprender la Vía del Buda no quiere decir que carezcan de facultades para la comprensión última, sino que por el momento, no pueden reconocerla en toda su profundidad.

Practicad con todo vuestro corazón siguiendo las huellas de los sabios predecesores. Tendréis que subir montañas y atravesar océanos buscando un maestro a quien pedirle enseñanzas sobre la Vía. Si hacéis un esfuerzo sincero por alcanzar la comprensión, y buscáis un maestro o un amigo de bien, sin lugar a dudas, alguno descenderá del cielo o surgirá desde las profundidades de la tierra. Cuando esto suceda, recibiréis enseñanzas de los seres animados y de los inanimados, y podréis oírlas con el cuerpo y con la mente. Aunque es creencia general que oímos con los oídos, no es imposible oír con los ojos. Cuando «veáis al Buda», lo veréis en vosotros mismos y en los demás, veréis budas pequeños y budas grandes. No os sofoquéis cuando veáis un gran Buda y no os enfadéis si encontráis a uno pequeño. Considerad a los grandes y a los pequeños budas como si fueran el sonido de los torrentes del valle, el color de las montañas, la voz que proclama los ochenta y cuatro mil sutras. De esta forma, penetraréis en la verdad y os liberaréis del yo.

Un proverbio dice: «Cuanto más alto, más fuerte». Mi antiguo maestro dijo: «Sin límites como el cielo, omnipresente como el agua». Como la pureza de un pino en primavera o la magnificencia de un crisantemo en otoño. Solo eso.

Cuando alguien alcanza este nivel, se convierte en maestro de seres humanos y de dioses. Pero si alguien trata de guiar a los demás sin haber alcanzado este nivel, les causará un gran daño. Si no conocéis la forma real de las agujas de los pinos en primavera, ni la gloria del crisantemo en otoño, ¿cómo podréis nutrir a los demás? ¿Cómo podréis cortar las raíces de su confusión?

Cuando te sientas perezoso o preso de la duda, confiésate ante el Buda con un corazón sincero. El poder de la confesión purificará tu corazón y fortalecerá tu práctica. Este poder alimentará la confianza y liberará de obstáculos tus esfuerzos. Cuando la confianza se manifiesta, la discriminación entre uno mismo y los demás cesa, dando lugar a la igualdad y la armonía, de forma que todos los seres sensibles y no-sensibles pueden beneficiarse de ello.

La fórmula para la práctica de la confesión es la siguiente:

Mis malas acciones del pasado
están obstaculizando ahora mi práctica del Dharma.
¡Que los budas y ancestros sean compasivos conmigo
y me liberen de los obstáculos!
¡Que los méritos de la práctica del Dharma y de la compasión
colmen el universo entero!

Tened presente que somos como los budas y ancestros fueron en el pasado. Los budas y ancestros fueron lo que nosotros seremos en el futuro. Nosotros mismos y los budas somos un solo Buda. La aspiración que se despierta en nosotros es la misma aspiración que se despertó en sus corazones, pero tenemos que saber dónde y cuándo se dan las mejores condiciones para extender la compasión en las diez direcciones. Unas veces es posible otras, no.
El maestro Longya dijo:

Si no has alcanzado el despertar en el pasado, hazlo ahora.
Libérate de este cuerpo, que es el fruto de muchas vidas.
Antes de su despertar, los ancestros fueron como tú.
Después de tu despertar, tú serás como ellos fueron.

Esta es la comprensión de un buda realizado. Reflexionad bien sobre ello, porque esto es lo que todos los budas han garantizado que ocurrirá.

Asumid la responsabilidad de vuestra propia iluminación. Si os arrepentís de esta forma, recibiréis sin lugar a dudas la ayuda de todos los budas, aunque no podáis percibirla. Concentraos, disponed con diligencia vuestro cuerpo, vaciad vuestra mente, postraos y, con las palmas de las manos juntas, arrepentíos de vuestros errores pasados y de vuestras malas acciones. El poder del arrepentimiento disolverá los errores y sus consecuencias. Está práctica es pura y genuina. Esta es la verdadera fe manifestándose en vuestro cuerpo. Entonces podréis oír los ochenta y cuatro mil sutras procedentes de los arroyos del valle y de las formas de las montañas. Cuando te confieses ante el Buda, dejando a un lado el deseo de fama y riqueza, los arroyos del valle y el color de las montañas no te negarán nunca la enseñanza de la Vía del Buda. No obstante, el hecho de que el sonido del arroyo del valle y el color de las montañas manifiesten ochenta y cuatro mil sutras o no, es algo que está más allá de la capacidad de la mente discriminativa. Aunque no podamos oír su enseñanza, su enseñanza está siempre ahí.

Si vosotros mismos, que sois los arroyos del valle y el color de las montañas, no podéis generar el poder que ilumina la verdadera realidad de las montañas y de los arroyos del valle, ¿quién va a ser capaz de convenceros de que vosotros mismos y los arroyos y las montañas sois una sola y misma realidad?

Créditos: Ver Libros Recomendados «Shobogenzo» Eihei Dogen.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *