La práctica de la talidad

18. Discurso en la Sala del Dharma
(Eihei Koroku, Volumen 1)

(Traducido de: ver Libros Recomendados «Eihei Koroku. Dogen’s Extensive Record. Leighton & Okumura»).

Antes del décimoquinto día [cuando la luna está llena], el viento es alto y la luna está fresca. Después del décimoquinto día, el océano está calmo y el río está cristalino. Justo en el décimoquinto día, el cielo es eterno y la tierra es para siempre. Habiendo ya alcanzado la talidad, deberías ser así. Avanzando un paso, los budas y ancestros vienen. Retrocediendo un paso, expón cada trocito de tu corazón. No des un paso adelante ni un paso atrás, no digas que este monje de montaña [Dōgen] no te echa una mano por el bien de los demás. (1) No digas que todas las personas [tú] no tienen un reino que concuerda con la iluminación. Habiendo ya escuchado la talidad, ¿quieres practicar la talidad o no?

Después de una pausa Dōgen dijo: Sin dar la espalda a mil o diez mil personas, deja caer el cuerpo y la mente, ve a la sala [sodo] y siéntate en zazen. Dōgen bajó de su asiento.

Notas.

(1) 

“Expón cada trocito de tu corazón” es “corazón (o mente) rojo, trozos de corazón”. Una frase similar, junto con “por el bien de los demás”, forma parte del comentario al verso principal de Hekiganroku caso 1 (Bodhidharma marchándose del Emperador Wu).

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