Bienvenido

El humilde propósito de este sitio no es otro que el de, como dice Dogen Zenji en el Fukanzazengi, «contribuir a la Vía esencial de la obra de Buda».

Para explicar el Budismo Zen, podemos empezar por unas palabras del Maestro Taisen Deshimaru:

«El Zen es simplemente sentarse, el Zen es simplemente Zazen.

Muchos piensan que el Zen es una de las tantas religiones de Asia. En realidad, el Zen proviene de la más antigua tradición budista; es como el agua que siempre brota fresca, que se renueva sin cesar. Siempre actual, siempre vivo, renace a cada instante.

El Zen no es un razonamiento ni una teoría ni una idea. Tampoco es un conocimiento que deba aprehenderse con el cerebro; es únicamente una práctica. Esta práctica es zazen, meditación, la correcta postura sentada. Es la recreación de uno mismo, la comprensión del verdadero yo. No es austeridad ni mortificación sino el verdadero acceso a la paz y la libertad.

La verdadera revolución debe dirigirse hacia el interior. Se trata de la revolución de nuestro espíritu, engendrada por la práctica del Zen, profunda filosofía, inalcanzable por la sola utilizacion del pensamiento lógico.

El Zen no es otra cosa que la práctica de zazen. Zen significa concentración del espíritu. Za significa sentarse.»


En este sitio podéis encontrar recursos sobre Budismo Zen.

Iremos publicando periódicamente nuevas entradas en el blog.

Hay también una página de libros recomendados y de enlaces de interés.

Si queréis practicar el Zen o, en general, para cualquier consulta, podéis utilizar el formulario de contacto.

Gracias y, de nuevo, bienvenidos.


Dos Enseñanzas de Sosan y Tozan, los Patriarcas Zen que dan nombre a la Escuela Zen Soto:

Como un sueño, un fantasma, una flor de vacuidad
Así es nuestra vida.
¿Por qué deberíamos sufrir por asir esta ilusión?

Kanchi Sôsan (¿ - 606)
La Vía existe bajo los pies.
No la busquéis en un lugar alejado.



Tozan Ryokai (807 - 869)

Kodo Sawaki. La postura de zazen

«Existe el sufrimiento, no quien sufre.
Existe el hecho, no quien lo hace.
Existe el Nirvana, no quien lo busca.
Existe la Vía, no quien la recorre».

Buda, Vissudhimagga


Shohaku Okumura, en un comentario al imprescindible Genjo Koan de Dogen, nos dice:

Shikantaza, el zazen enseñado por Dogen Zenji, es una práctica única, incluso si es confrontada con las prácticas de meditación seguidas por las distintas tradiciones budistas. Al practicar shikantaza no hacemos otra cosa que sentarnos con el entero cuerpo y mente. No hacemos nada con la mente, por ello de hecho no se trata de una práctica de meditación. En este zazen no practicamos con un mantra y no contemplamos nada. No contamos ni observamos la respiración. No buscamos concentrar la mente sobre un objeto en particular ni usamos cualquier otra técnica de respiración; nos limitamos en verdad a sentarnos con cuerpo y mente. Nos sentamos simplemente con los ojos abiertos en una postura erecta y respiramos de forma profunda, tranquila con la nariz y desde el abdomen. Cuando nos sentamos en esta postura, incluso si permanecemos inmóviles, los órganos vitales no dejan de funcionar, el corazón continua latiendo y el estómago digiriendo. Durante zazen cada órgano individual del cuerpo continua desarrollando su función y no existe razón por la que no deba hacerlo también el cerebro. Igual que la función de la tiroides es secretar hormonas, la del cerebro es secretar pensamientos, que surgen continuamente de la mente. Sin embargo en zazen la práctica consiste en dejarlos estar, permitimos a cada cosa florecer y desaparecer libremente. No atrapamos nada, no buscamos controlar nada. Tan solo nos sentamos.

Sentarse en zazen es una práctica muy simple, pero simple no significa necesariamente fácil. Al mismo tiempo es una práctica muy profunda. Durante zazen no obtenemos nada. Como decía Kodo Sawaki Roshi, zazen no sirve para nada. Sin embargo es en sí mismo Budadharma y cuando en esta práctica evitamos «hacer», el yo es iluminado y concretado por todas las cosas. Shikantaza no es una práctica realizada por el individuo. Más bien, es una práctica en la que dejamos que se vaya el yo kármico individual que busca constantemente satisfacer los propios deseos. En zazen se manifiesta el verdadero yo, el yo es una única cosa con el universo entero.